Una Pradera

Las praderas, esos bancos medicinales multidiversificados, tristemente sustituidos en infinidad de espacios por el "cesped", carente absolutamente de la biodiverdidad de estos lugares casi mágicos por la gran variedad de relaciones que se establecen en ellas. ¿Quien no ha gozado de una siesta escuchando al viento mecer las herbaceas alrededor de su cuerpo y se ha contagiado de la salubridad de su aceites esenciales expuestos a merced del ambiente? Una pradera es un jardín natural orquestado por la sabiduría de la Madre Naturaleza, que coloca todo en su justo lugar, para que la danza de las estrellas se fusione con las plantas y elabore el elixir de la vida. Respirar profundamente en una pradera natural, silvestre y alocada por la primavera, es bendecir tu propio cuerpo. En primer plano, pintando de motas fucxia la pradera, vemos dos Lathyrus nissolia L. - Alaverja Nisolia, una fabacea anual o bianual, en primavera y verano su floración nos regala el detalle de su presencia.

Noelia Velasco

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